397 Maduras Incest
Ayer al llegar a casa, me encontré a mi hermana sofocada en la cocina, se le había metido le anillo en el fregadero y no podía sacar la mano. Ella me pidió que la ayudara y me dejara de reír. Yo me puse detrás de ella a tirar, pero con el roce de mi paquete con su culo, se me empezó a poner la polla dura y empece a tocarle sus tetas. Ella al principio estaba furiosa, pero una vez empece a follármela, se puso a gemir como una loca de placer.